CUENTO: “CUENTOS DE ORIENTE”

24 julio; Autor: kármin

Aqui teneis el cuento por el cual esta basado el espectáculo “cuentos de oriente”.

Que su mágia os deleite….

Cuento de “cuentos de oriente”

Se cuenta que, lo que aquí se cuenta, ocurrió hace mucho tiempo, en épocas pasadas en donde los reinos se llaman califatos y a los reyes afortunados se les nombraban como califas.

Se dice que hubo un rey que se hizo famoso por poseer, dentro de su palacio, el harem más envidiado y codiciado de todos los reinos desde Sudan hasta Egipto. Poseía un sequito de las esposas más bellas y fieles de todo el reino, las esclavas más hacendosas y sobre todo poseía las mejores bailarinas de todo el mundo.

Se cuenta que en aquel palacio, además de su califa afortunado, reinaba la alegría entre todas sus mujeres, porque todas se consideraban únicas y especiales. Todas querían a su rey por ser justo, poderoso y elocuente.

He aquí el mayor secreto del palacio jamás contado, pues se dice de las mujeres que vivieron en dicho harem, que se juntaban todas las noches, después de contentar a su rey, y se ponían a bailar y danzar con músicas deliciosas y sonidos melodiosos. Todas conocían el secreto de la danza, porque cuentan las más ancianas, que entre ellas vivía una MUSA muy especial, la musa danzarina. Y si sigues escuchando te darás cuenta, que esa musa venia todas las noches y les susurraba al oído a todas las mujeres del harem, el secreto del baile y del ritmo. Nadie podía verla, nadie que no perteneciese a dicho palacio, ni siquiera el mismísimo rey podía verla con sus ojos, pero se sentía tremendamente afortunado por estar dentro de su reinado.

Por eso se hicieron tan famosas las mujeres de nuestro rey afortunado.

Y noche tras noche en sus fiestas privadas, les visitaba la musa de la danza y les hacía bailar hasta bien entrada la madrugada.

He aquí pues, algunos de sus bailes y fiestas privadas.

Se cuenta que una noche sin luna, y sin explicación ninguna, la oscuridad, y lo peor de todo, el silencio, apareció en palacio. En el harem ya no se escuchaba música alguna, y las bailarinas, no sabían qué danzar. Las mujeres horrorizadas lloraban de pena y tristeza, porque su musa danzarina había desaparecido y ya no les susurraba al oído cómo bailar. Como si de una maldición se tratase, caída sobre palacio, ya no se escuchaba a las mujeres sonreír ni sus pies bailar. Su musa había desaparecido y nada se hacía ya.

Se dice que el rey, muy afligido de ver a sus mujeres tristes y sin vida, ordenó buscar al mejor músico de todos los reinos cercanos y lejanos, que viniese a su palacio y que tocara con su música la llamada de la musa danzarina.

Muchos días fueron los transcurridos, y muchos fueron los músicos que por palacio pasaron sin encontrar fortuna. La musa no aparecía. Hasta que un buen día glorioso apareció un joven con su darbuka y comenzó a tocar ritmos extraños jamás escuchados antes en el reino. Su sonido fuerte y poderoso consiguió llamar a la musa danzarina que, tímida e insinuante, se fue acercando al joven músico para danzar su percusión.

Y así fue como noche tras noche, la musa volvía a palacio para bailar, susurrar y enseñar su danza, devolviendo la felicidad a todas sus mujeres.

Fin


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